domingo, 23 de abril de 2017

El Corazón y la Razon

Todo ser humano pasa su vida tomando decisiones, Consciente o inconsciente, la naturaleza de ello lo determina la importancia o el impacto emocional que genera.

Nuestra vida transcurre de forma inconciente donde gran parte del tiempo pasa entre sucesos cotidianos que llamamos rutinas, pero he allí dentro de las rutinas realizamos decisiones inconscientes del cual no tenemos la mínima noción que estamos haciendolo; siendo estas las que desencadenan sucesos importantes en nuestras vidas. Lo experimentamos cuando los sucesos nos pillan de manera inesperada y lo identificamos como Suerte, Maldición, Destino, Casualidad, Bendición de Dios o el Demonio, etc. Como si fuera cosa del azar.

Por otro lado encontramos las supuestas decisiones conscientes, las cuales nos tomamos tiempo y nos genera un estrés enorme entrando en un conflicto entre el Corazón y La Razón.

El Corazón y la Razón, dos elementos supuestamente antagonicos; uno influenciado por las emociones o sentimientos y la otra influenciada desde la experiencia de la vida que no es otra cosa la acumulación de recuerdos; mas si desnudamos ambas, encontraremos que tienen un mismo objetivo: evitar el sufrimiento o dolor.

El ser humano a estructurado toda su vida en base al temor al sufrimiento o dolor, evadiendolo y  buscando al disfrute como contrapartida y como significado de la felicidad. 

Tras ese temor, tratamos de manipular la vida con las decisiones que tomamos; apostamos y damos todo de nosotros, hasta buscamos ayuda divina en nuestras oraciones.

Durante el proceso trazado para alcanzar los objetivos hacemos sacrificios y esfuerzos generandonos sufrimiento, lucha, estrés y  conflictos; mas, transcurre el tiempo y empezamos a percibir  que el objetivo se aleja. Pasó seguido, tomamos mano de la ESPERANZA como acto de reafirmacion pensando con FE que algún día se nos dará; mas llega el día cuando nos paramos frente al espejo y observamos nuestro rostro cansado y con los trazos de los años en nuestra piel y nos invade una frustracion completa al contrastar nuestra realidad contra nuestros sueños para vemos que estamos parado en una estación distinta y opuesta a lo planeado.

 Iniciamos una búsqueda de Culpables para desfogar nuestra frustración con irá, resentimiento y odio. En este punto de la vida pasamos a ser meros espectadores de vidas ajenas, escondiendo nuestra frustración y envidia con las criticas, nos rodeamos de personas en similar condición, para sentirnos de algún modo mejor y regocijarnos en saber que no somos los únicos frustrados; nos solidarizamos con alegrías ajenas para reencontrar nuestra alegría que fuimos perdiendo en la carrera. 

La muerte de alguien encienden las alarmas que nos obliga por temor a dar una mirada a nuestra vida, vivimos en la muerte nuestro miedo de enfrentar a lo desconocido, el miedo que siempre lo ocultamos, es por eso que pasamos toda una vida tratando de movernos sobre terreno conocido en base a recuerdos llamadas experiencias y cuando no hemos tenido esos recuerdos llenamos esos vacíos con creencias; es a partir de ese punto se dan origen las llamadas DESICIONES. El intento de manipulación de la vida para que se mueva en terrenos conocidos y seguros.

Cuando miramos con honestidad, reconociendo nuestros temores, se abre una nueva ventana en la cual se plantea: ¿Será que la vida no está para ser manipulada?, ¿Será que la vida no está para ser disfrutada sino existida?. Abramos el abanico infinito de la vida, atrevemonos a atravesar nuestro miedo y encontrar respuestas que siempre estuvieron esperándonos, más por nuestros miedos nunca los vimos.

«Jeoshúa ha dicho: No estéis ansiosos en la mañana sobre
la noche ni en la noche sobre la mañana, ni por vuestro
alimento que comeréis ni por vuestra ropa que llevaréis. Sois
bien superiores a las flores de viento, que ni peinan lana ni
hilan. Al tener una vestidura, ¿que os falta? ¿O quién puede
aumentar vuestra estatura? El mismo os dará vuestra vestidura.»

NN



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